Infertilidad:

¿Epidemia del siglo XXI?

Cada día más personas batallan contra la imposibilidad de tener hijos. La alimentación, el cigarrillo, el alcohol, la vida sexual desordenada, entre otras cosas, son los culpables.

Así como ellas hay cientos de mujeres y hombres con infinidad de problemas que no les permiten ser padres, pues las causas les afectan por igual (40% cada uno). Del 20% restante, la mitad puede reconocerse con exámenes especiales y la otra se mantiene por razones desconocidas.

¿POR QUÉ HAY TANTA INFERTILIDAD?

"El impacto fundamental en todo el mundo es que la mujer aplaza la fertilidad", asegura la doctora Jenny Santos de Vargas, gineco-obstetra guayaquileña, quien explica que por conseguir un mejor nivel de vida la concepción se la deja para cerca de los 30 años en la mayoría de los casos, olvidando que por aspectos naturales la fertilidad decae, especialmente a partir de los 35. A esto están muy ligadas las enfermedades hereditarias como la endometriosis, un proceso evolutivo que empieza con las primeras menstruaciones y termina con la menopausia. "La mujer tiene su primer periodo a los 13 ó 14 años y si se embaraza alrededor de los 20, la enfermedad no ha avanzado. Pero ahora los embarazos son por los 30...y este factor estuvo siempre presente, pero se hace muy evidente por aplazar la fertilidad", señala la especialista.

Cuando una pareja por debajo de los 35 años mantiene una relación estable y sin protección por 12 meses sin embarazo, no hay que esperar más para acudir al médico. Sobrepasada esa edad, a los 6 meses debe ir a consulta ginecológica.

RAZONES QUE IGNORAMOS

Según el doctor Braulio Péramo de la Clínica Tambre de Madrid, "se ha comprobado que las dietas severas, más o menos intensas, que durante largo tiempo limitan la ingestión de ciertos grupos de nutrientes pueden forzar los mecanismos fisiológicos del organismo y conducir a la infertilidad". Al respecto, la doctora Santos explica que los desbalances nutricionales afectan directamente sobre la glándula ovárica y en otras hormonas que se producen en la hipófisis. Peligro que aumenta cuando existe obesidad, sobrepeso, anorexia o bulimia, o se suspenden totalmente las grasas, pues a partir de estas se forman muchas hormonas femeninas como la progesterona.

El consumo excesivo de alimentos que contienen estrógenos como el pollo, los embutidos y otros empacados también son perjudiciales, así como la deficiencia de oligoelementos como el ácido fólico, ciertas vitaminas (A, C, D, E, B1) Y algunos minerales (selenio, zinc, calcio, yodo y hierro).

Por otro lado, un estudio de la Universidad Emory (Georgia, Estados Unidos), presentado en la conferencia de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Fertilidad que se realizó en julio pasado en Praga, reveló que el estrés actúa directamente en la corteza cerebral donde se encuentra una de las glándulas que comanda el proceso fértil. Además, provoca disminución de la motivación sexual.

EL HOMBRE, IGUAL DE VULNERABLE

Varias investigaciones demuestran que en los últimos 50 años el volumen de espermatozoides se redujo considerablemente, así como la calidad de los espermatozoides por razones variadas. Una de ellas es el varicocele o várices que afectan la zona genital provocando mala circulación en la zona testicular. "Hasta que el varicocele sea evidente, es decir que el tamaño de los testículos aumente y el hombre sienta molestias, puede pasar mucho tiempo y como el hombre también aplaza la fertilidad, el varicocele avanza y reduce los movimientos de los espermatozoides y afecta el proceso fértil", indica la doctora Santos.

La mala alimentación también puede afectarlos y más si acostumbran a tomar anabólicos para mejorar la masa muscular, pues son perjudiciales para los testículos. Actividades propias del estilo de vida actual como usar baños saunas, jacuzzis y vapores también influyen, ya que las altas temperaturas alteran la capacidad fertilizante de los espermatozoides. Algo similar ocurre con quienes trabajan en agricultura por el manejo de pesticidas, insecticidas y plaguicidas, pues afecta la calidad espermática.

LA PELIGROSA LIBERTAD SEXUAL

La promiscuidad predispone al contagio de enfermedades infectocontagiosas que originan problemas de infertilidad. "En las mujeres hay infecciones que empiezan en el cuello uterino, como la gonocosia o la clamidia, que van ascendiendo, infectan el útero, tapan las trompas y producen infertilidad", señala el doctor Rodolfo Rodríguez Carrión; presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología, quien plantea la necesidad de una buena educación sexual para prevenir y curar enfermedades que cuando avanzan destruyen toda la estructura anátomo-funcional genital. Y advierte sobre el cuidado con las infecciones de síntomas sutiles: "Cuando una mujer baila mucho y siente un poco de dolor o cuando camina mucho con tacos o en la relación sexual siente que le duele, puede ser por una enfermedad inflamatoria pélvica. Hay que tener cuidado con las famosas inflamaciones".

Por otro lado, "un proceso infeccioso a las vías urinarias va a afectar directamente su parte genital y fecundante y por esa misma vía puede infectar a la mujer”, aclara la doctora Santos. Además, cuando las enfermedades de transmisión sexual son de tipo bacteriano dañan el conducto deferente por donde pasa el semen y produce infertilidad. Ella también destaca que la ropa ajustada, sobre todo la interior, incide en la movilidad de los espermatozoides, mientras que las de tipo sintética hace que se altere el Ph vaginal de las mujeres y afecte negativamente en el transporte de los espermatozoides durante el acto sexual.

PREVENCION y CONCIENCIA

Más allá de mejorar la calidad de vida es importante que "las parejas estén conscientes sobre su proyecto reproductivo, tengan claro en qué época de su vida van a tener su familia", aconseja la doctora Santos porque aún aquellos con una vida ordenada a veces por desconocimiento aplazan la fertilidad, seguros de que podrán tener hijos, sin tomar en cuenta que arriba de los 35 años el proceso fértil declina. "Si hubiera conciencia sobre la educación sexual, desde temprano hombres y mujeres tendrían los conocimientos y sacarían una conclusión propia sobre su futuro reproductivo", puntualiza.

Especialista: Dra. Jenny Santos de Vargas (Envíele un comentario)

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